5 preguntas a Ken Robinson.
Nombrado caballero por la reina Isabel II en 2003, Sir Ken Robinson es especialista en creatividad, inovación y recursos humanos. Trabajó con empresas del ranking Fortune 500 y asesoró al gobierno inglés y al de Singapur sobre estrategias para el desarrollo de la creatividad. Es autor de los libros Out of Our Minds: Learning to Be Creative y The Element: How Finding Your Passion Changes Everything (lanzado en diciembre de 2009, se tradujo a 16 idiomas y figuró entre los más vendidos en las listas de The New York Times). Fue profesor en la Universidad de Warwick y actualmente es asesor senior del J. Paul Gety Trust en Los Angeles.
¿Cómo define el concepto “creatividad”?
El primero es imaginación, la fuente de la creatividad.
La imaginación es la capacidad más extraordinaria de los seres humanos, la que nos permite traer a la mente todo aquello que no está disponible para ser captado por nuestros sentidos.
Con la imaginación podemos revivir el pasado, ponernos en el lugar de otra persona y sentir empatía con ella. O anticipar el futuro; no preverlo, pero sí anticipar distintas posibilidades.
Todo lo distintivamente humano proviene del poder de la imaginación. La creatividad consiste en poner la imaginación a trabajar. Hay una segunda manera más formal de definir la creatividad: el proceso de generar ideas originales que tienen
valor. Se puede ser creativo en matemáticas, música, artes, en la gestión de una empresa, en la conducción de una familia. Todo es una posible fuente de pensamiento creativo. Innovación es el tercer término clave.
Es llevar las buenas ideas a la práctica. Muchas empresas están interesadas en la innovación, pero no pueden innovar de la noche a la mañana. Antes deben tener un proceso de creatividad y, para eso, deben incentivar y promover la imaginación.
Y en este punto fallan muchas organizaciones e individuos: dejan de nutrir la imaginación.
Muchas veces me preguntan cómo se la incentiva, y respondo que una manera es a través de nuevas experiencias.
Si usted nunca fue a una galería de arte, visite alguna; si nunca vio ballet, asista a una función; si no suele ir a eventos deportivos, vaya a alguno. Si siempre sigue el mismo recorrido de su casa al trabajo, pruebe uno distinto. Estimule su imaginación con un nuevo flujo de ideas. Algunas empresas tienen políticas específicas para fomentar la imaginación de los empleados, como el estudio de animaciones
Pixar, que creó un programa de capacitación llamado “Universidad Pixar”. Consiste en seminarios y conferencias sobre todo tipo de materias dictados en las oficinas de la compañía.
Los empleados pueden pasar hasta cuatro horas por semana en cualquier curso, como antropología o egiptología; no es necesario que el tema esté directamente relacionado con el trabajo que hacen cotidianamente.
Uno de los efectos de esta política es que se genera un flujo constante de nuevas ideas. Como la gente puede ir a cualquier curso, los empleados de distintos sectores suelen encontrarse en seminarios y conferencias, lo cual contribuye a crear una cultura cohesiva, un sentimiento en común.